El agua distribuida por las
redes llega hasta nuestros hogares y fuentes para el
consumo humano.
Las tareas de gestión
requieren un coste económico que deben soportar los ayuntamientos, para ello se
elaboran anualmente las tarifas correspondientes con objeto de que solo
repercutan sobre el ciudadano el coste que conlleva todas las tareas del
servicio de aguas.